| Crònica
dels brigadistes a Irac 30-03-03 (en castellà)
Comité de Solidaridad con
la Causa Árabe - Carretas 33 2º F-G, Madrid, 28012 - Tlf./Fax
: 91.531.75.99 / Correu-e: csca@nodo50.org
web: http://www.nodo50.org/csca
______________________________________________________________________
Crónica de los brigadistas:
décimo primer día de la invasión
Bagdad/Madrid, 30 de marzo de 2003
En el décimo primer día de la agresión
militar de EEUU y Gran Bretaña contra Iraq, la Brigada del Estado
español contra la Guerra ‘Mohamed Belaidi’ en Bagdad
informa de que al igual que las noches anteriores, los bombardeos
sobre la ciudad se han mantenido constantes produciéndose fuertes
explosiones en las cercanías de su alojamiento a las 24.00, 2.00
y 5.00 hora local. Durante toda la noche, minuto tras minuto, se
ha podido escuchar el zumbido persistente y nítido de los aviones
militares B-52.
Nuevos ataques contra los centros
de telecomunicaciones
Como han podido ver esta mañana los
brigadistas, los fuertes impactos escuchados durante la noche han
tenido como objetivo los centros de telecomunicaciones. El de Shalajiyya,
en la margen izquierda del Río Tigris, situado en el barrio del
mismo nombre junto al nuevo ferroviario de la Estación Central de
Bagdad, ha sido atacado cinco veces esta madrugada. Se trata de
un edificio de cinco plantas que por efecto del ataque con bombas
de implosión ha quedado intacto en su estructura pero reventado
en su interior pudiéndose ver desde la calle el destrozo de sus
dependencias, amasijos de cables y mobiliario calcinado. La alta
torre de comunicaciones permanece en pie.
Este centro de telecomunicaciones está
situado a cien metros del Hospital de cirugía cardiaca Ibn Al Baitar,
tan solo separado por una baya.
Igualmente, los brigadistas han podido
ver el centro de comunicaciones situado en la calle Omar Ben Abdelasis,
en el barrio Addamiyya, que ha sufrido ya varios ataques en los
últimos días y que ayer a las 11.00 de la mañana fue de nuevo objetivo
de dos misiles estadounidenses. Esta madrugada, a las 5.00 hora
local, ha vuelto a ser alcanzado por tres impactos de misil. Un
cuarto lanzado contra el centro fue a parar a un edificio colindante
de viviendas y locales comerciales en la esquina con la Plaza Antar.
El impacto del misil ha convertido su esquina en un cráter destrozando
el chaflán. Los laterales y la parte de atrás del edificio de dos
plantas del centro de comunicaciones, así como los edificios de
las calles laterales, de unos 50 metros de anchura, han quedado
muy gravemente dañadas. Sorprendentemente no ha habido víctimas
posiblemente porque en esa parte del edificio están instaladas tiendas
y comercios y este último ataque se ha producido de madrugada. El
muro del edifico que albergaba el centro de comunicaciones se ha
caído sobre el lateral izquierdo del edificio que milagrosamente
no ha aplastado las viviendas. Desde el exterior puede verse la
estructura metálica al aire y los cajetines de la centralita de
teléfonos reventadas. Desde primeras horas de la mañana, los trabajadores
están sacando las mesas y los ordenadores del interior. Tampoco
aquí se ha derrumbado la torre de las comunicaciones.
El centro de comunicaciones de Addamiyya
está situado en frente de la Facultad de Magisterio.
Asimismo, el centro de comunicaciones
situado en barrio Sha’ab, barrio también castigado repetidamente
por los bombardeos y misiles estadounidenses desde el comienzo de
la agresión militar, fue nuevamente atacado ayer. Los operarios
trabajaban esta mañana para intentar recuperar las conexiones telefónicas.
Toda la ciudad ha quedado sin línea telefónica. Los brigadistas,
que hasta hace dos días podían con toda normalidad contactar telefónicamente
con el exterior desde el servicio de teléfonos del emplazamiento
en el que se encuentran, han tenido que comenzar a operar con un
teléfono vía satélite desde el que pueden seguir llamando y recibiendo
llamadas.
Sistematicidad en los ataques
a barrios civiles
Tras comprobar en sus visitas a varios
hospitales de la ciudad que los heridos por los ataques de los aviones
estadounidenses son en su inmensa mayoría civiles y que proceden
de barrios que han sufrido ataques reiterados desde que comenzara
la agresión, los brigadistas han decidido hacer un registro de ingresos
por muestreo en hospitales elegidos al azar. Se constata, por los
testimonios de heridos y personal médico de los distintos centros
hospitalarios, que hay muchas incidencias de heridos y muertes entre
civiles que no se registran.
Hoy han visitado el Hospital de Naoman,
en el barrio de Addamiyya cuya población ha sido repetidamente castigada
por los bombardeos estadounidenses. Este centro ha registrado el
ingreso de 20 heridos del ataque lanzado contra el barrio el pasado
25 de marzo que han sido ya dados de alta. No había registrado aquí
ningún fallecimiento de vecinos de Addamiyya a pesar de que si se
produjeron muertes registradas en otros hospitales. Sin embargo,
el centro ha ido registrando progresivamente ingresos de heridos
en distintos días como consecuencia del lanzamiento de misiles estadounidenses
contra el barrio Sha’ab el 24, 28 y 29 de marzo, viéndose
casos de heridos de la misma familia que han sido alcanzados por
los mismos ataques y por otros producidos en diferentes días en
los mismos barrios.
Los brigadistas han estado con Omar
Abdel Karim, de 29 años de edad, trabajador y vecino de Sha’ab,
que ha resultado herido en el abdomen por el impacto de los misiles
lanzados contra el barrio el día 29 a las 16.40 hras. El ataque
afectó a siete familias de su entorno.
Al igual que él, su vecino Munib Habib
Hamid, dependiente de 31 años de edad, en estado grave, sujeto a
las bombas de oxígeno y sin poder hablar, fue herido el mismo día
por metralla en el vientre, piernas y tórax, junto a su mujer y
a su hijo.
Otro vecino, Georgis Basar, trabajador
de nacionalidad egipcia, fue alcanzado por el impacto de la metralla
de las bombas de fragmentación en el mismo barrio el pasado 28 de
marzo. Tiene incrustadas esquirlas de metralla en manos y piernas.
Munir lleva catorce años viviendo y trabajando en Bagdad y cuenta
que en esta ciudad hay unos cien mil trabajadores de Egipto que
permanecieron en el país a pesar de que buena parte de sus compatriotas
salieron de Iraq durante la Guerra del Golfo de 1991. Munir mantiene
que se siente entre hermanos y que se quedará pese a todo.
La generosidad de un pueblo
asediado
Pese a la devastación y la conmoción
que está causando la invasión de las tropas y aviones estadounidenses
en el país, la gente en Bagdad sigue mostrando su mejor talante
y su cordialidad. Los brigadistas se sienten impactados cuando pasean
por calles de barrios que a pesar de haber sido atacados están llenos
de vida y en los que la gente se sigue relacionando con una naturalidad
que solo quiebra el sonido constante y pertinaz de los aviones militares
estadounidenses. Sabiendo que estos barrios han sido y seguirán
siendo el escenario repetido de los ataques de EEUU contra esta
ciudad, resulta conmovedor ser testigo a diario de las permanentes
muestras de hospitalidad hacia ellos: hoy en el mercado de Addamiyya,
donde los brigadistas han ido a aprovisionarse de alimentos, frutas
y agua, los vendedores no han querido cobrar sus compras ofreciéndoselas
como un regalo.
La generosidad de esta gente asediada
y sometida desde hace doce años a una agresión exterior permanente
y hoy abiertamente atacada en sus barrios, sus calles, sus mercados
y sus casas, es una expresión más de la madurez de este pueblo que
se muestra a si mismo y al mundo cómo funcionan los resortes del
coraje colectivo para defenderse cuando se les ataca cobarde e impunemente
desde el cielo a golpe de metralla o de misil.
Resistencia miliciana y popular
Como un mecanismo de resistencia colectiva
frente a la agresión exterior, y a pesar de que los ataques de la
aviación militar de EEUU se producen indistintamente en las horas
de luz o en la oscuridad, los ciudadanos de Bagdad manifiestan una
explícita voluntad de resistir que se expresa en la
“normalidad” con que recuperan cada día los espacios
públicos, las calles, las plazas y los mercados. Solo a la noche,
a pesar de que no se ha declarado oficialmente el toque de queda,
la gente se retira a sus casas como marca la costumbre en cualquier
parte del mundo. En las horas de luz el transporte público
sigue funcionando mediante los autobuses rojos de dos plantas característicos
de las calles de Bagdad y el tráfico de vehículos privados sigue
siendo denso durante el día en el centro de la ciudad. Los emplazamientos
destruidos por las bombas son inmediatamente limpiados de escombros
para ser reconstruidos. Cada vez hay más comercios abiertos y el
tránsito de mujeres y hombres de todas las edades es bien visible
en las calles. Soldados, milicianos y civiles armados se mueven
con naturalidad entre el resto de la población, compran sus lechugas
en los puestos, descansan en las paradas con el Kalashnikof entre
las piernas, beben el té en los cafetines hablando con jóvenes y
ancianos, departen en las tiendas o juegan con los niños, en escenas
que se repiten por todas partes y que despiertan la memoria viva
de las imágenes de nuestras propias ciudades durante la guerra civil
contra el fascismo. No se ve escisión entre la defensa del ejército
y la población civil. Esta es una resistencia miliciana y popular
forjada en la entereza, la determinación, el coraje y la dignidad.
Estos son los resortes en los que se inscribe la resistencia popular,
a pesar de la amenaza que pesa sobre la entrada de las tropas estadounidenses
en la ciudad. Resistencia popular nutrida en la propia historia
de este pueblo y aleccionada en el ejemplo que durante más de cincuenta
años ha dado y sigue dando el pueblo hermano palestino en su lucha
contra la agresión y la ocupación por parte de Israel.
Hoy, 30 de marzo, cuando el pueblo palestino
conmemora el Día de la Tierra, Palestina e Iraq son un mismo pueblo
en una misma lucha contra la misma violencia y agresión que la barbarie
del sionismo israelí y el fascismo del régimen estadounidense les
infligen.
Desde Bagdad, todo nuestro apoyo y nuestra
solidaridad para el pueblo palestino.
Brigadistas
del Estado español contra la Guerra: Mª Teresa Tuñón Álvarez, Mª
Rosa Pañarroya Miranda, Ana Mª Rodríguez Alonso, Belarmino Marino
García Villar, José Bielsa Fernández, Imanol Telleria, Javier Barandiaran,
Manu Fernández y Carlos Varea González
- - - - - - - - 8< - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - - - - - -
|